Microsoft corta servicios a unidad militar israelí por presunta vigilancia masiva sobre palestinos



En una decisión con fuerte carga ética, la multinacional tecnológica Microsoft ha anunciado que ha desactivado ciertos servicios de nube e inteligencia artificial que estaban siendo utilizados por una unidad militar del Ministerio de Defensa de Israel. La medida surge tras denuncias periodísticas de que esos servicios estaban siendo usados para vigilancia masiva de civiles palestinos en Gaza y Cisjordania.


El cambio de postura por parte de Microsoft se relaciona directamente con una investigación publicada el 6 de agosto de 2025 por The Guardian, en colaboración con el medio israelí +972 Magazine y Local Call, que revelaba que la unidad 8200 del ejército israelí —su servicio de inteligencia electrónica— habría estado utilizando la plataforma Azure de Microsoft para almacenar grabaciones de millones de llamadas telefónicas interceptadas de civiles palestinos.

  • Los datos se habrían guardado en servidores de Microsoft ubicados en Europa (Países Bajos e Irlanda). 
  • Se afirma que estos datos se usaban para analizar comunicaciones, rastrear objetivos y apoyar operaciones militares.
  • Documentos filtrados y testimonios internos de la unidad 8200 sostienen que ese sistema se volvió operativo desde 2022. 
  • También se ha denunciado que el volumen de uso de servicios de Microsoft por parte de Israel se incrementó tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 

Estas acusaciones presentaron una tensión directa con las políticas de uso de Microsoft, que prohíben que sus servicios sean usados para vigilancia masiva de civiles.

La respuesta oficial de Microsoft

Microsoft respondió públicamente afirmando que sus términos de servicio impiden el uso de la nube y sus herramientas de IA para vigilancia masiva. Ante las denuncias, la empresa declaró que inició una investigación interna y contrató a bufetes externos para examinar los hechos.  

En su comunicado de mayo de 2025, Microsoft dijo no haber encontrado, hasta ese momento, evidencia de que sus servicios hubieran sido usados para dañar personas ni de que se hubieran violado sus políticas de uso. Sin embargo, el nuevo reporte y las evidencias filtradas motivaron una revisión ampliada.

El viernes 25 de septiembre de 2025, Brad Smith (vicepresidente ejecutivo de Microsoft) confirmó que ciertos servicios habían sido cesados y deshabilitados para la unidad militar israelí implicada. Microsoft también aclaró que no cancelaría todos sus contratos con Israel (por ejemplo, en ciberseguridad seguirían operando), centrándose solo en los servicios usados para vigilancia masiva.

 

Reacciones, críticas y consecuencias

Dentro de Microsoft y la presión interna

Desde hace meses, empleados de Microsoft, agrupados bajo movimientos como "No Azure for Apartheid", vienen protestando por los vínculos de la empresa con el aparato militar israelí. Varios trabajadores han sido despedidos por acciones de protesta (como vigilias o interrupciones en eventos corporativos) que denunciaban lo que consideraban una complicidad de la empresa en el conflicto.

 Estas movilizaciones internas generaron presión adicional sobre la dirección de Microsoft para actuar de forma más contundente frente a las acusaciones.

Críticas desde organizaciones de derechos humanos

Organismos de derechos humanos y expertos en ética tecnológica han visto el asunto como un ejemplo de cómo grandes empresas pueden quedar atrapadas en dilemas morales: ¿hasta qué punto es responsable una empresa por el uso que sus clientes dan a sus herramientas? Se ha cuestionado si Microsoft realizó una debida diligencia al proveer servicios a una potencia militar en un contexto de conflicto prolongado.

Además, algunos denuncian que la decisión de Microsoft aún resulta insuficiente, pues no afecta todos los servicios ni otros contratos vigentes con el Estado israelí.


Implicaciones geopolíticas y tecnológicas

Este episodio abre un debate más amplio:

  • Ética en la tecnología militar: ¿Hasta qué punto pueden las empresas tecnológicas colaborar con gobiernos o ejércitos sin convertirse en cómplices de violaciones a los derechos humanos?

  • Regulación y transparencia: La necesidad de normas claras que regulen el uso de computación en la nube, IA y vigilancia en zonas de conflicto.

  • Riesgo reputacional: Para Microsoft y otras empresas tecnológicas, casos como este dañan la imagen, provocan críticas públicas y descontento entre empleados y consumidores.

  • El papel de la presión social: Que trabajadores, medios y sociedad civil puedan influir en que una empresa reconsidere sus vínculos con prácticas controvertidas.

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